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lunes, 2 de agosto de 2010

MANUEL DOMÍNGUEZ - EL CHACO BOREAL PERTENECE AL PARAGUAY - ONCE TÍTULOS IRREFUTABLES CONTRA LAS MISTIFICACIONES DE BOLIVIA (1932)


EL CHACO BOREAL
PERTENECE AL PARAGUAY
ONCE TÍTULOS IRREFUTABLES
CONTRA LAS
MISTIFICACIONES DE BOLIVIA
Por el Doctor
MANUEL DOMÍNGUEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Asunción
Imprenta Nacional
1932

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EL CHACO BOREAL
Límites: al Nordeste y al Norte el Río Negro, la serranía que pasa por la altura de Chóchis hasta: el Cerro de Concepción; al Oeste el Río Parapití y la Cordillera de los Chiriguanás ; al Sudoeste y al Sud el Río Pilcomayo y al Este el Río Paraguay.
Extensión : 297.908 kilómetros cuadrados, equivalentes a más de 15.000 leguas paraguayas.
Dicha región pertenece al Paraguay por los siguientes títulos.

TÍTULOS DEL PARAGUAY
SON LOS SIGUIENTES

(1ER. TÍTULO). PRIMERAS EXPLORACIONES DEL CHACO. Los primeros exploradores de toda la región occidental, fueron del lado del Paraguay con Alejo García (1524), Ayolas (1537), Irala (1540), otra vez Irala (1542), Alvar Núñez (1543) quien tomó posesión del Alto Paraguay en el Puerto de los Reyes (17º 40'), Chaves dos veces (1545 y 1546), por tercera y cuarta vez Irala (1548 y 1553), Chaves por tercera (1558), etc. Cada descubrimiento y cada exploración están perfectamente documentados. Y qué es lo que nos opone Bolivia? Nacía absolutamente nada, por imposible. La Audiencia de Charcas, a quien Bolivia pretende heredar no empezó a funcionar sino en 1561 cuando ya los Irala, Alvar Núñez, Chaves, habían descubierto y explorado varias veces el Chaco Boreal y más allá hasta el Puerto de los Reyes al Norte y hasta el Río Guapay al Oeste. Conste que a nuestro primer título, el de descubridor, Bolivia no nos opone nada, absolutamente nada.

(2º TÍTULO). CIENTO VEINTISÉIS EXPEDICIONES. Es el total de las que envió el Paraguay al Chaco durante los siglos XVI, XVII, NVI1I y XIX hasta 1855, de las cuales 69 fueron al boreal. Y cómo contesta Bolivia a esta serie de actos posesorios continuos, incansables? Con una sola expedición, la de ANDRÉS MANZO (1559), a quien no envió la Audiencia de Charcas y si el VIRREY HURTADO DE MENDOZA y no entró en el Chaco porque se detuvo en el Río Parapití. Una expedición que no entró en el Chaco contra 126 que lo calaron en cuatro siglos! Resulta otra vez que Bolivia a nuestro segundo título no nos opone nada, absolutamente nada.

(3ER. TÍTULO). CONCEPCIÓN (DEL BERMEJO). El Paraguay la fundó (1585) en la, orilla derecha del río Bermejo cumpliendo el contrato de Ortiz de Zárate con Felipe II. Lo único que a esto objetó Bolivia es que la jurisdicción de Concepción no se extendía a la orilla izquierda del Bermejo, afirmación refutada por el acta de fundación de dicha ciudad, donde se dice que sus límites tocaban los de Asunción y los de la "ciudad de La Plata" (Charcas). Siempre nada, absolutamente nada.

(4º TÍTULO). DISTRITO, el de la Asunción. El auto de deslinde de Hernandarias (1598) dejaba dentro del distrito de la Asunción todo el Chaco Boreal -hasta arriba de Bahía Negra- y la mitad del Chaco Central. Bolivia se calló en punto tan decisivo. No nos opone nada, absolutamente nada.

(5º TÍTULO). EJIDO. En el Chaco Boreal, en Chaco-í, tenía la Asunción su Ejido, su campo comunal. Vale posesión pública, pacífica, continua, casi cuatro veces secular. Qué contesta Bolivia? Nada, absolutamente nada.

(6º TÍTULO). REDUCCIONES. Dejando a un lado las del Chaco Central, el Paraguay fundó cuatro en el Boreal: dos frente a la Asunción (1609 y 1610), otra sobre el R. Lateritique, N. O. de Bahía Negra (1645) y otra al lado de V. Hayes (1787), las dos primeras y la última que subsistió hasta 1817, con aprobación real. Bolivia no contesta nada, absolutamente nada.

(7º TITULO). ENCOMIENDAS, de indios del Chaco, otorgadas por los Gobernadores del Paraguay a los vecinos de Asunción y Concepción del Bermejo, Bolivia tampoco contesta absolutamente nada, a este otro título del Paraguay.

(8º TÍTULO). TÍTULOS DE PROPIEDAD, mercedes de tierras, sobre parcelas del Chaco, desde el Chaco-í hasta el Fuerte Borbón. Los firmaban Cabildos y Gobernadores desde el siglo XVI hasta 1812. Y tampoco Bolivia replica palabra, absolutamente nada.

(9º TÍTULO). FUERTES. Fundó el Paraguay seis en el interior del Chaco Boreal, altura del Río Apa (1662), otro frente a la Asunción (1665) y después el Fuerte Borbón (1792), total ocho que con los diez fortines que hizo construir Carlos A. López entre los Ríos Confuso y Pilcomayo componen diez ocho. Y cuántos construyó allí la Audiencia de Charcas? Ninguno. Nada a su favor, absolutamente nada.

(10º TÍTULO). OBISPADO. Los Gobernadores en su carácter de Vice-patronos designaban, de acuerdo con los Obispos, los curas catequistas y doctrineros para las Reducciones del Chaco y los Capellanes para los fuertes como el de Borbón. No los designaba la Audiencia precitada. Bolivia no aduce nada, absolutamente nada.

(11º TÍTULO). EL LAUDO HAYES.
Sirve de resumen a los diez precedentes pues a la vista de parte de ellos el gran Presidente norteamericano declaró que el Paraguay tenía "legal y justo título" y le adjudicó la zona cuestionada con la Argentina, desde el Río Verde (23° 10') al Pilcomayo. Y Bolivia en 1879 reconoció la validez de dicho laudo.

RESUMEN.
POR ESTOS ONCE TÍTULOS EL CHACO BOREAL PERTENECE AL PARAGUAY: NOS PERTENECE POR CUATROCIENTOS AÑOS DE POSESIÓN CONTINUA, PÚBLICA, PACÍFICA.
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martes, 23 de marzo de 2010

MIGUEL RIGUAL - LA GUERRA DEL CHACO DE PITIANTUTA AL TRATADO DE PAZ / Fuente: HISTORIA PARAGUAYA. Por MIGUEL RIGUAL.


LA GUERRA DEL CHACO
Autor: MIGUEL RIGUAL
(Enlace a datos biográficos y obras
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CAPÍTULO XVI
LA GUERRA DEL CHACO
RESUMEN:

- EL CONFLICTO COMENZÓ CON EL ATAQUE BOLIVIANO CONTRA EL FORTÍN QUE GUARNECÍA LA LAGUNA PARAGUAYA EL FORTÍN SE LLAMABA "C.A. LÓPEZ".
-CON EL TTE. CNEL. JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA Y EL DR. EUSEBIO AVALA, EL PARAGUAY TENÍA DOS VERDADEROS JEFES CON QUIENES PODÍA CONTAR.
-LA VICTORIA DE BOQUERON SIRVIÓ A TODOS DE ALIENTO.
-NUESTRAS TROPAS, SIN EMBARGO, TUVIERON QUE MANTENERSE EN LA DEFENSIVA HASTA LAS VICTORIAS DE NANAWA Y GONDRA.
-ENTONCES SE PASO A LA OFENSIVA: FUE LA CAMPAÑA VICTORIOSA DE CAMPO VÍA, SEGUIDA DE UN ARMISTICIO DE UNOS 15 DÍAS.
-DESPUÉS DE LA DERROTA DE STRONGEST, NUESTRO EJÉRCITO SIGUIÓ SU MARCHA VICTORIOSA EN LAS BATALLAS DE EL CARMEN, PICUIBA, YRENDAGÜÉ, YBYBOBO, ETC..... HASTA LA VICTORIA DEFINITIVA EL 12 DE JUNIO DE 1935.

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74. Pitiantuta (15 de junio de 1932)
El 15 de junio de 1932, tropas bolivianas atacaron sorpresivamente el fortín C.A. López, situado a orillas de la laguna Pitiantuta, a 150 kms. al oeste del río Paraguay (Puerto Guaraní). De inmediato el presidente, Dr. José P Guggiari, ordenó la retoma de dicho fortín. La consigna era formal y terminante: apoderarse de Pitiantuta o sucumbir hasta el último soldado. El enemigo era mucho más numeroso y estaba atrincherado. Pero nuestras tropas al mando del capitán Abdón Palacios, después de una sangrienta lucha, retomaron el fortín Pitiantuta (C.A. López), el 16 de julio de 1932.

75. Estigarribia y el Dr. Eusebio Ayala
El entonces Tte. Cnel. José Félix Estigarribia fue nombrado comandante de la 1ª División de Infantería. Hombre bueno e inteligente, soldado pundonoroso y valiente. Nació en Caraguatay el 21 de febrero de 1888; estudió en la Escuela de Agricultura de Trinidad. En 1908 ingresó en el Ejército. Prosiguió sus estudios militares en Chile y en Francia, donde fue alumno del Mariscal Foch (Esto es incierto, pues cuando Estigarribia cursó estudios en Francia (1926-1927) el Mcal. Foch (1852-1929) ya estaba jubilado). Estigarribia, profundo conocedor del valor del soldado paraguayo y de la fuerza moral de su pueblo, defendió con pasión su idea de entablar la lucha en la selva, dentro del Chaco y no atraer al enemigo hacia el río Paraguay, como pretendían algunos.
El Dr. José P Guggiari entregó el poder al Dr. Eusebio Ayala, en agosto de 1932. El Presidente Ayala fue el hombre providencial para esa hora angustiosa; dotado de privilegiada inteligencia y de un patriotismo sin par, empeñó su talento y toda su fuerza moral para llevar a su pueblo a una completa victoria, apoyando plenamente al comandante Estigarribia, el soldado del Chaco. El Dr. Ayala es considerado, con justicia, el prototipo del héroe civil.

76. Boquerón (29 de setiembre de 1932)
Después de la acción de Pitiantuta, el Ejército paraguayo se concentró en Isla Poí (Villa Militar). Con más de 8.000 hombres, comandados por el osado Cnel. Carlos Fernández, los paraguayos cayeron sobre Boquerón, fortín cuyas líneas de trincheras fueran trazadas técnicamente y defendido por más de 1.000 soldados bolivianos. Fallaron los primeros ataques frontales, pero al cabo de 20 días de sitio, el 29 de setiembre de 1932, festividad de San Miguel Arcángel, se rindió el valiente comandante Manzana, pese a su heroísmo y el de sus abnegados soldados. La victoria de Boquerón sirvió de aliento al pueblo y de escuela a su ejército (Dice David Zook Jr. en "La conducción de la Guerra del Chaco" que Boquerón moralmente fue la batalla decisiva de la guerra. Bolivia nunca volvería a recuperarse).

77. Hacia Saavedra
Con una elevada moral por la resonante victoria de Boquerón, el Ejército paraguayo marchó sobre Arce y ocupó el triángulo de agua (Arce-Aligüatá-Falcón). Con muy pocos reveses la victoria sonreía en todas partes a nuestros valerosos soldados: cayó en nuestro poder la mayoría de los fortines del Sector Central: Toledo, Yucra, Corrales, Platanillos y Bolívar.
Se codiciaba Saavedra, pero había muchos obstáculos para llegar a él, pues el mercenario general alemán Hans Kundt, jefe del Ejército boliviano, venía con el propósito de arrasarlo todo. Entonces nuestras tropas tuvieron que mantenerse a la defensiva, resistiendo a pie firme las arremetidas de Kundt y guardando celosamente la línea Nanawa-Saavedra-Herrera (Fernández).
El general Kundt quiso romper a toda costa la línea defensiva, con la magistral idea de dirigirse hacia Concepción y cortar así nuestra retaguardia. Para ello cargó impetuosamente sobre el fortín Nanawa, el 19 de enero de 1933, pero tuvo un fracaso rotundo.
Lejos de amedrentarse, intentó luego en otros sectores, e igual suerte le cupo al jefe alemán. Por segunda vez atacó Nanawa, el 4 de julio de 1933, con toda clase de elementos bélicos, habiendo llegado los soldados bolivianos hasta las fosas y las trincheras paraguayas, demostrando también su gran espíritu luchador. Los soldados paraguayos tuvieron que defenderse con su legendaria bravura: el hombre que ya no tenía bala hacía uso de machete o de cualquier objeto que encontrare a su alcance. Después de casi una semana de continuo batallar, los bolivianos se convencieron de que era inútil todo esfuerzo y tuvieron que retirarse, dejando un montón de muertos y una enorme cantidad de armamentos.
Era el 4 de julio de 1933. El jefe de los héroes de Nanawa fue el coronel Luis Irrazábal.

79. Campaña de Campo Vía (octubre 23 - diciembre 11)
Con las victorias de Nanawa y Gondra (julio de 1933) se equilibró la lucha y se pasó a la ofensiva.
Pampa Grande y Pozo Favorito dieron comienzo a nuevos triunfos. El plan del Comando paraguayo, concebido hacía rato, consistía en envolver y aniquilar al grueso del Ejército boliviano. Entre tanto Kundt concentró sus efectivos en Alihuatá y se aferró a esa posición, pese a las serias advertencias del presidente Salamanca.
Por su parte, nuestras tropas avanzaron amarrando al enemigo con un cinturón de acero. El Gral. Estigarribia dirigió la maniobra planeada por él mismo, "fruto de su vigorosa inteligencia y de su reposado genio militar" (F. Ríos). La batalla iniciada el 23 de octubre, finalizó el 11 de diciembre de 1933 en los cañadones de Campo Vía (La batalla se debe llamar "Zenteno-Gondra". La rendición se hizo en Campo Vía).
Un testigo ocular afirma que fue un espectáculo emocionante contemplar la formación, dentro de la picada que da acceso a Campo Vía, de 250 oficiales y 7.500 soldados prisioneros con todos sus camiones, artillería, etc. El Ejército boliviano perdió 15.000 hombres, entre prisioneros, muertos, heridos y evacuados por enfermedades. Nuestras bajas fueron de 8.000 hombres. En esta memorable jornada el mercenario general Kundt hizo palidecer la rutilante estrella del prestigio del soldado alemán.
Sin duda alguna, Campo Vía fue una gran batalla, magistralmente concebida por el mariscal Estigarribia y que lo consagró como a uno de los más grandes jefes militares de América. Como afirma un autor, "Campo Vía dio renombre y gloria al mariscal José Félix Estigarribia y a sus aguerridas legiones, que ni el tiempo ni las pasiones políticas harán palidecer". Después de esta acción, Estigarribia fue ascendido a General de División.
Como corolario de esta magnífica jornada, cayeron Saavedra, Samalclay, Murgia y otros fortines enemigos. Kundt fue reemplazado por el general Peñaranda, que se escapó del encierro de Campo Vía.

79. Armisticio de Campo Vía (diciembre 19 - enero 6)
El presidente Eusebio Ayala, presionado por los delegados de la Liga de las Naciones, y previa consulta con el general Estigarribia, concedió un armisticio de diez días, que prácticamente duró más de quince (19 de diciembre al 6 de enero). Este breve descanso abundó en bien para nuestros fatigados soldados (Hay opiniones encontradas en pro y en contra de este armisticio).

80. Derrota de Strongest (mayo de 1934)
Las tropas bolivianas al mando de Peñaranda defendieron con bravura su nueva línea que se extendía desde Ballivián (Pilcomayo) hasta El Carmen, cerca de Picuiba. Nuestras fuerzas golpearon sin descanso. No obstante, en mayo de 1934, sufrieron la única derrota de importancia de toda la contienda chaqueña, llamada la batalla de Strongest, sobre el camino Lóbrego.

81. Picuiba-Carandayty
Aleccionados por este contratiempo, que precisamente por excesiva confianza habían sufrido nuestros soldados, maniobraron con más prudencia y mayor tenacidad. Tomaron Picuiba y amenazaron Carandayty. Pero cercados por la caballería del famoso coronel Toro, lograron zafarse y se mantuvieron en la defensiva ante el impetuoso avance de aquel coronel boliviano. Hubo inquietud en nuestra parte por los claros enormes que daban acceso hacia los caminos estratégicos y por la enorme superioridad, en número, del ejército boliviano.

82. Victoria del Carmen (noviembre 1934)
Merced a la inteligencia y habilidad del Comando paraguayo y la férrea voluntad de jefes, oficiales y soldados guaraníes, se conjuró el peligro. Estigarribia optó maniobrar sobre el Carmen: se inició una serie de movimientos envolventes sobre ese sector y se copó la X División adversaria y la Reserva, con sus coroneles Murillo y Méndez y más de 7.000 soldados. Al día siguiente cayó Ballivián (noviembre de 1934).
En el mes de diciembre renunció el presidente Salamanca (En realidad Salamanca fue derrocado por tropas bolivianas traídas del frente de batalla. A los altos jefes les dijo: "Es el primer corralito que les sale bien") y asumió el mando el vicepresidente Tejada Sorzano. Peñaranda continuó en su cargo.

83. Picuiba (diciembre 1934)
Después de El Carmen, el enemigo retrocedió y nuestros soldados avanzaron sin demora. El 8 de diciembre de 1934, el coronel Eugenio A. Garay, de más de 60 años de edad, realizó una hazaña homérica: después de unos días de penoso viaje, entre bosques y arenales desolados, por una senda de 60 kilómetros y sin esperanza de aprovisionamiento, se apoderó de Yrendagüé con sus tres pozos. Al mismo tiempo, el arrojado coronel Franco atacó Picuiba y aquel orgulloso cuerpo de Caballería del coronel Toro, que cercara a nuestras divisiones, quedó cortado sin posibilidad de auxilio; de los 12.000 hombres se salvaron 2.000. La mayoría murió de sed. Aquello fue un espectáculo doloroso y terrible. A raíz de este triunfo nuestras tropas alcanzaron el deseado Parapití, pero a falta de vehículos y armamentos no se pudo llegar hasta los codiciados pozos petrolíferos (Están exageradas las bajas del cuerpo de Caballería del Cnel. 1bro, quien no perdió más de 4.000 combatientes).

84. Ybybobo
En diciembre de 1934, un destacamento paraguayo al mando del no menos renombrado mayor Alfredo Ramos, ganó una brillante victoria.

85. Ultimas acciones
El Ejército paraguayo prosiguió la marcha, llegó hasta las primeras estribaciones andinas; cayó en nuestro poder Charagua, que luego fue reconquistado por los bolivianos. Habíamos llegado a la meta: "ni más allá ni más acá del Paraptí" (M. Domínguez). El soldado paraguayo había cumplido con la sagrada misión de defender la heredad patria. Todos clamaban ya por la paz. Ambos ejércitos, colocados frente a frente, estaban en una ansiosa expectativa.

86. La paz (12 de junio de 1935)
Ella llegó el 12 de junio de 1935, a raíz del protocolo firmado en Buenos Aires. El fuego debía cesar a las 12 horas del día 14 de junio. En ese preciso instante, paraguayos y bolivianos, saliendo de sus trincheras, se abrazaron como hermanos.

87. Tratados de paz (21 de julio de 1938)
La Conferencia de Paz continuó su labor en Buenos Aires, por espacio de tres años. El 21 de julio de 1938 se firmó el tratado de paz, amistad y límites y el 10 de octubre del mismo año, la Comisión de arbitraje trazó los límites definitivos entre ambos países, llegando así a su término este doloroso conflicto.
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Fuente: HISTORIA PARAGUAYA. Por MIGUEL RIGUAL. Colección: Hacia un país de lectores. Edición autorizada por: F.V.D.. Edición al cuidado de ROQUE VALLEJOS. Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 2002 (129 páginas).
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jueves, 26 de noviembre de 2009

EFRAÍM CARDOZO - LA GUERRA DEL CHACO / Fuente: BREVE HISTORIA DEL PARAGUAY

LA GUERRA DEL CHACO
Autor:
EFRAÍM CARDOZO
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LA CUESTIÓN DEL CHACO. Muchos factores influyeron para que finalmente estallara la guerra entre el Paraguay y Bolivia por la posesión del Chaco, que venía debatiéndose desde muchos años atrás. De acuerdo con el UTI POSSIDETIS, Bolivia alegó derechos sobre todo el territorio hasta los ríos Paraguay y Pilcomayo, con títulos emanados de la Audiencia de Charcas, y el Paraguay los provenientes de las ordenaciones territoriales de la Corona española, desde las Capitulaciones del siglo XVI hasta las Ordenanzas de Intendentes de 1782, amén de la continuada y no contestada posesión antes y después de 1810. Las disparidades eran fundamentales, pues ambos países ni siquiera estaban de acuerdo sobre la materia del litigio, que, según Bolivia sostenía, versaba sobre todo el Chaco, y según el Paraguay, solo sobre sus límites. Pero tal como estaban las cosas en 1932, el problema ya no era de confrontación de títulos, sino de contraste de políticas en términos no reducibles a soluciones jurídicas.
LA POSICIÓN BOLIVIANA. No impulsó a Bolivia la convicción de sus derechos tanto como el anhelo de compensar con una salida sobre el río Paraguay la pérdida de su litoral sobre el Pacífico. También perseguía razones de prestigio. El presidente de Bolivia, Daniel Salamanca, había predicado en la oposición: "Bolivia tiene una historia de desastres internacionales que debemos contrarrestar con una guerra victoriosa, para que el carácter boliviano no se haga de día en día más y más pesimista. Así como los hombres que han pecado deben ser sometidos a la prueba del fuego para salvar sus almas en la vida eterna, los países como el nuestro que han cometido errores de política interna y externa, debemos y necesitamos someternos a la prueba del fuego, que no puede ser otra que el conflicto con el Paraguay. Por un lado, es el único país al que podemos atacar con seguridades de victoria, lo que fortalecería nuestro débil sentimiento patrio, y por otro, la guerra exterior haría desaparecer las fronteras partidistas, indispensable acontecimiento para terminar con la vergonzosa cadena de revoluciones caudillistas, que nuestro país muestra en su historia".
LA POSICIÓN PARAGUAYA. De la parte paraguaya, había no solo la conciencia de los derechos, sino la necesidad de defender las bases físicas de la nacionalidad, ya que las pretensiones bolivianas abarcaban más de la mitad del territorio nacional, donde se encontraban fuentes principales de su economía. Aquellos derechos habían sido reconocidos por el laudo del presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes, y estaban respaldados por el hecho de que el Chaco, uno de los más bárbaros territorios de la América española, había sido ganado a la civilización gracias a los denodados esfuerzos del Paraguay.
LA OPINIÓN PÚBLICA. Contrariamente a lo que ocurrió en los prolegómenos de la guerra contra la Triple Alianza, la opinión pública fue un factor preponderante en la anteguerra del Chaco. La libertad de prensa, de reunión y de asociación, la presencia de la oposición en el Parlamento y la participación de figuras opositoras en las negociaciones diplomáticas impedían al gobierno una política que no estuviera conforme con el sentimiento público. Y este era densamente contrario a toda nueva cesión a Bolivia. El Partido Liberal, que tanto había criticado los tratados firmados por el coloradismo en el siglo XIX, participaba de modo principal en esta intransigencia nacional. A él se debió la nueva doctrina de la "intangibilidad" del río Paraguay invariablemente sostenida en las gestiones diplomáticas, que llevaron a la convicción de que la guerra era inevitable, pues Bolivia insistía en la cesión de gran parte de ese litoral como condición previa para todo arreglo pacífico. Las apreciaciones de la oposición sobre el estado de la defensa nacional no generaron derrotismo.
LOS INTERESES PETROLEROS. Una de las más importantes empresas petroleras de Estados Unidos tenía vastas explotaciones en el territorio boliviano aledaño al Chaco. Con el escondido apoyo del Departamento de Estado, estimuló a Bolivia en sus pretensiones, deseosa de ensanchar sus pertenencias con los hidrocarburos que se creía existentes en gran escala en el Chaco y para asegurar salida propia a sus productos por el río Paraguay. La preponderante gravitación de los intereses petroleros norteamericanos -denunciada en Washington por el senador Long- cesó bruscamente con el advenimiento de Franklin D. Roosevelt al poder en 1933. Pero desde entonces el petróleo se convirtió en un factor de las luchas de las cancillerías en torno al conflicto del Chaco.
INICIACIÓN DE LAS HOSTILIDADES. Dentro de su plan de ocupación progresiva del Chaco, sin detenerse ante sus consecuencias, los bolivianos se apoderaron, el 15 de junio de 1932, del fortín Carlos Antonio López, a orillas del importante lago Pitiantuta. Fue la chispa que hizo estallar el conflicto. El 15 de julio, fuerzas paraguayas comandadas por el capitán Abdón Palacios recuperaron la posición después de sangrienta batalla. En represalia, Bolivia tomó Boquerón y varios fortines. En vano la Comisión de Neutrales reunida en Washington instó a detener los movimientos militares. Las diecinueve restantes naciones americanas declararon, el 3 de agosto de 1932, que no reconocerían adquisición territorial obtenida por las armas. Aunque el Paraguay se avino a arreglos pacíficos, Bolivia se mostró intransigente, resuelta a encontrar en los campos de batalla la solución del viejo diferendo.
NUEVO GOBIERNO. El 16 de agosto de 1932, Guggiari entregó el mando a Eusebio Ayala, a quien se le conocía por sus ideas pacifistas, pero que pronto se transformó en el vocero de la intransigencia paraguaya. A la cancillería fue llevado Justo Pastor Benítez, y se dio el insólito hecho de que la cartera de guerra y marina fuera confiada, en plena contienda bélica, a un civil, Víctor Rojas. Aunque funcionaba nominalmente un comando en jefe a cargo del general Manuel Rojas el peso principal de la conducción militar recayó, desde el primer momento, sobre el teniente coronel José Félix Estigarribia, jefe de una división y luego de un cuerpo de ejército. Los arsenales de Asunción, bajo la dirección enérgica del teniente José Bozzano, se convirtieron en el principal organismo de la retaguardia.
LOS PLANES MILITARES. La vieja guardia del ejército, apoyada por expertos militares extranjeros, propugnó la defensa a orillas del río Paraguay, abandonando el resto del Chaco. Estigarribia se opuso enérgicamente a este plan y sostuvo la necesidad de la guerra ofensiva desde el primer momento. Propuso atacar las posiciones bolivianas antes de que se completara la concentración de las fuerzas enemigas. El presidente Ayala apoyó su plan, y el 1° de setiembre comisionó al mayor Juan Manuel Garay para llevar la orden de ataque. Garay fue designado jefe del Estado Mayor, cargo que ocupó hasta la terminación de la guerra.
LA BATALLA DE BOQUERÓN. El Paraguay pasó a la ofensiva atacando el fortín Boquerón, poderosamente fortificado, desde el 9 de setiembre hasta el 29 de setiembre de 1932, en que finalmente se rindió la guarnición. Hubo un retroceso general boliviano. La victoria fue de positivos efectos morales en el Paraguay, que aunque con menores recursos presentó un ejército mejor equipado y conducido. Bolivia llamó para comandar sus tropas al general alemán Hans Kundt, héroe de la guerra europea. Kundt logró detener el avance paraguayo en Saavedra, pero luego fracasó en enero de 1933 en su ofensiva contra Nanawa, defendida por el coronel Luis Irrazábal.
RETIRO DE WASHINGTON. Fracasados todos los esfuerzos de la Comisión de Neutrales reunida en Washington para detener la guerra, por la intransigencia boliviana, la Comisión, bajo la influencia del representante norteamericano, adoptó una actitud favorable a Bolivia. Propuso el abandono del Chaco por las tropas paraguayas, mientras que las bolivianas quedarían en posesión de la mitad del territorio. El Paraguay rechazó la fórmula y se retiró de Washington. La Comisión de Neutrales quedó disuelta y las negociaciones se radicaron en el Río de la Plata, donde el canciller argentino Carlos Saavedra Lamas buscó contactos con el canciller chileno Miguel Cruchaga Tocornal para nuevas tratativas de paz.
ACTITUD DE LOS LIMÍTROFES. Los gobiernos limítrofes a los contendores adoptaron actitudes distintas. La Argentina no disimuló sus simpatías hacia el Paraguay, le ayudó bajo carpa con proyectiles, combustible y recursos, y le estimuló a no ceder ante las aspiraciones portuarias de Bolivia, recelosa de la aparición de un nuevo factor que perturbara el equilibrio en el Río de la Plata. El Brasil abogó, por lo contrario, en favor de esa aspiración, y adoptó una actitud favorable a Bolivia. Parecía que el conflicto sería la causa de grandes trastornos americanos, pues también Chile, que en un principio había animado al Paraguay, dando un viraje, comenzó a apoyar diplomáticamente a Bolivia y le permitió el enganche en su territorio de oficiales y obreros. Saavedra Lamas, comprendiendo la gravedad de la situación continental, se esforzó grandemente en concertar una política común entre los tres grandes países limítrofes. El nuevo presidente norteamericano, F. D. Roosevelt, favoreció esa política y retiró el apoyo que, por presión de los intereses petroleros, prestaba a Bolivia el Departamento de Estado.
CONFERENCIA DE MENDOZA. Los cancilleres de la Argentina y Chile se reunieron en Mendoza y propusieron, el 2 de febrero de 1933, un plan sobre la base del arreglo por arbitraje de todas las diferencias y de la solución de los problemas de mediterraneidad de los contendores. El plan fue aceptado por el Paraguay, pero rechazado por Bolivia, esperanzada en Kundt, que tuvo un nuevo fracaso en Toledo, donde el coronel Juan B. Ayala le derrotó el 27 de febrero de 1933.
DECLARACIÓN DE GUERRA. Hasta el momento no había declaración oficial de guerra, situación que favorecía a Bolivia, pues al no declarar la Argentina su neutralidad, aquella se aprovisionaba libremente a través de la frontera del Pilcomayo, y tampoco Chile podía impedir el enganche de oficiales y el paso de armas por su territorio. Para regularizar la situación y obligar a los países limítrofes a cumplir los deberes de la neutralidad, el 10 de mayo de 1933 el Paraguay declaró oficialmente la guerra. Bolivia invocó el artículo 16 del Pacto de la Sociedad de las Naciones, y esta resolvió enviar una comisión investigadora, constituida por cuatro europeos y un americano. Antes de partir la comisión, Brasil sugirió una nueva mediación americana, a lo que accedió la Sociedad de las Naciones, quedando en suspenso su intervención.
OFENSIVA BOLIVIANA. El 4 de julio de 1933 emprendió Kundt un ataque masivo en Nanawa, sin lograr romper las defensas paraguayas. La ofensiva se extendió en agosto a Gondra, Fernández, Herrera, Rancho Ocho y Pirizal, donde se libraron grandes batallas, con mucho desgaste humano y pérdida de material por los atacantes, que no obtuvieron apreciables resultados y se pusieron a la defensiva. Estigarribía decidió pasar a la ofensiva y planeó una vasta operación con vistas a la destrucción del ejército boliviano.
MEDIACIÓN DEL ABCP. Argentina y Chile concertaron un acuerdo con los otros países limítrofes, Perú y Brasil, para tentar nuevamente la paz. Una fórmula sugerida por el Brasil fue propuesta a los beligerantes e implicaba la cesión previa de una parte del Chaco a Bolivia. La proposición fue rechazada por el Paraguay. Los presidentes de Brasil y la Argentina, Getulio Vargas y general Agustín P Justo, se entrevistaron el 7 de setiembre de 1933 en Río de Janeiro, y resolvieron marchar de consuno frente al conflicto. El acuerdo fue sugerido por el presidente Ayala, convencido de que la paz solo sería alcanzada por intermedio de esos dos grandes países.
VICTORIA DE CAMPO VÍA. El primer paso de la ofensiva paraguaya consistió en el cerco de las tropas bolivianas en Pampa Grande y Pozo Favorito, que se rindieron el 15 de setiembre de 1933. Estigarribia fue ascendido a general. El ejército paraguayo por primera vez estuvo comandado por un general desde que se iniciaron las hostilidades. No tendría otro. El ataque decisivo fue en el sector Zenteno-Gondra, donde mediante vastos movimientos estratégicos, Estigarribia obligó al grueso boliviano a entregar sus armas en Campo Vía, el 11 de diciembre de 1933. La victoria produjo inmenso júbilo en el Paraguay. El presidente Ayala proclamó: "El nombre del Paraguay se dibuja de nuevo en la historia con fulgores de heroísmo. En nuestros corazones late con fuerza la fe en la patria inmortal".
LA COMISIÓN DE GINEBRA. Al filo de la batalla llegó la Comisión de la Sociedad de las Naciones, que después de visitar las dos capitales y el teatro de operaciones, presentó fórmulas de arreglo que no alcanzaron éxito. El único fruto que obtuvieron fue un armisticio que ofreció el Paraguay después de Campo Vía y que se prolongó hasta el 6 de enero de 1934. Reanudadas las operaciones, prosiguió el avance paraguayo en dirección al Pilcomayo. Una tras otra cayeron las posiciones bolivianas. Kundt fue destituido y reemplazado por el general Peñaranda, que esperó la ofensiva paraguaya en Ballivian, fuertemente artillado. El 27 de marzo de 1934 tuvieron los bolivianos otro revés en Cañada Tarija, pero en Cañada Strongest alcanzaron una victoria, la única que conquistaron en la guerra. Como Ballivian parecía inexpugnable, Estigarribia prosiguió el avance, flanqueando esa posición en dirección al Norte, hacia donde se desplazó la lucha.
BATALLA DE EL CARMEN. Las columnas paraguayas al mando del coronel Rafael Franco avanzaron hacia los límites del Chaco y llegaron cerca de Carandayty. Demasiado alejadas de sus bases, fueron envueltas, pero rompieron el cerco tras sucesivos combates en Algodonal, Ysyporenda, Loma Vistosa y Villazón. La contraofensiva boliviana parecía incontenible, pero Estigarribia, mediante hábiles movimientos estratégicos, a cargo del coronel Carlos Fernández, ganó el 16 de noviembre de 1934 la brillante victoria de El Carmen. Como consecuencia de la batalla, Ballivian fue capturado, los bolivianos emprendieron una nueva retirada hacia Villa Montes, ya en los confines del Chaco, y el presidente Salamanca fue depuesto por el ejército derrotado.
RUPTURA CON CHILE. Como Chile se negaba a impedir la contratación por Bolivia de oficiales y obreros en su territorio, y como tampoco ponía cortapisas al tránsito de armamentos, el Paraguay rompió relaciones. Mientras tanto, la Comisión de la Sociedad de las Naciones suscribió un informe, nada favorable al Paraguay, y por su recomendación, la Asamblea, reunida en Ginebra el 24 de noviembre de 1934, formuló un proyecto de arreglo a los beligerantes, al tiempo que les imponía embargo de armas como un modo de obligarlos a aceptar su plan. Este fue rechazado por el Paraguay, por considerar que adoptaba los criterios bolivianos. Comenzó a cundir la impresión de que los poderosos intereses del estaño boliviano estaban infiltrados en la burocracia de Ginebra. Las relaciones con Chile fueron reanudadas por mediación de la Argentina.
LOS POZOS DE YRENDAGUE. La situación se volvía crítica para el Paraguay pues sus reservas humanas estaban agotándose y su economía tambaleaba. Bolivia, haciendo un gran esfuerzo, reunió un cuerpo de ejército en Picuiba, en el norte del Chaco, listo para cortar la retaguardia paraguaya e irrumpir sobre el río Paraguay. Para desbaratar la grave amenaza, Estigarribia concibió un audaz plan. Una pequeña columna, al mando del coronel Eugenio Garay, después de homérica marcha a través del desierto, se apoderó el 8 de diciembre de 1934, de los pozos de Yrendague, el único depósito de agua de que disponía el cuerpo que, al mando del coronel David Toro, estaba alistándose para marchar sobre el río Paraguay. El desastre boliviano fue pavoroso. El ejército de Picuiba se dispersó en el desierto y millares murieron de sed.
AVANCE HASTA EL PARAPITÍ. Desvanecido el peligro de una irrupción hacia el río Paraguay, prosiguió el avance paraguayo. Los bolivianos intentaron detenerlo, pero fueron nuevamente derrotados en Ybybobo, el 30 de diciembre de 1934. El 16 de enero de 1935, fuerzas de avanzada cruzaron el río Parapití, límite histórico del Chaco reclamado por el Paraguay en las negociaciones diplomáticas. También alcanzaron la cordillera de los chiriguanos, donde los paraguayos confraternizaron con los indios guarayos, descendientes de antiguos emigrantes guaraníes de los tiempos de la conquista. Prácticamente casi todo el Chaco había sido reivindicado por la fuerza de las armas al entrar en el tercer año de lucha.
RETIRO DE GINEBRA. La gravitación de los intereses económicos bolivianos en Ginebra se hizo notoria con la resolución de la Sociedad de las Naciones de levantar el embargo de armas a Bolivia por haber este país aceptado su plan. El Paraguay consideró que el mantenimiento de la prohibición en su perjuicio, sin haberse determinado las responsabilidades por el estallido de la guerra, implicaba una injusta sanción. Y en protesta se retiró de Ginebra el 23 de febrero de 1935. Desde ese momento, las negociaciones pacificadoras se radicaron en Buenos Aires, pero el canciller Saavedra Lamas tropezó con serios obstáculos para constituir el grupo mediador americano. Ayala, el 14 de abril, anunció que, si continuaban las dilaciones, el Paraguay se entendería directamente con Bolivia, sin mediadores, para llegar a la paz.
ULTIMAS OPERACIONES. La guerra se desarrollaba ahora en pleno territorio boliviano. El 16 de abril de 1935 cayó Charagua, la primera ciudad boliviana que sufría los estragos bélicos. Para detener el avance paraguayo que apuntaba a Camiri, asiento de los pozos petrolíferos, Peñaranda rebasó el ala paraguaya, tomando Boyuibé el 27 de abril. Amenazados de quedar copados, los paraguayos repasaron el Parapití, pero batieron a los bolivianos en Mandeyupecuá, Cuervo y Huiripitindi. Las operaciones quedaron estabilizadas en ese sector, pero prosiguieron en la zona de Ingavi, donde el 7 de junio de 1935 se libró la última gran batalla. Fue destruida la sexta división y tomados prisioneros su comandante y más de 1.000 combatientes.
EL GRUPO MEDIADOR. El 11 de mayo quedó constituido en Buenos Aires el grupo mediador, bajo la presidencia del canciller Saavedra Lamas, y con representantes de Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. El 26 de mayo se incorporaron el canciller del Paraguay, Luis A. Riart, y el de Bolivia, Tomás A. Elío. Coincidió la reunión con la visita del presidente del Brasil, Getulio Vargas, que juntamente con el presidente argentino, general Justo, intervino activamente en las gestiones de paz. Estas se hicieron sobre la base de un memorándum que el 26 de mayo presentó el canciller Riart. En repetidas oportunidades, el presidente Ayala estuvo en comunicación telefónica directa con Riart, y una última dificultad fue salvada mediante una conversación con el presidente justo. El 9 de junio se llegó a un acuerdo completo.
EL PROTOCOLO DE PAZ. Las arduas negociaciones fructificaron el 12 de junio de 1935. Ese día se firmó un protocolo que dispuso el fin de las hostilidades sobre la base de las posiciones alcanzadas y la inmediata convocatoria de una conferencia de paz para la solución, por acuerdo directo o arbitraje, de los diferendos que habían llevado a los dos países a la guerra. Además se contempló el estudio y solución de los problemas que creaba al Paraguay y Bolivia su situación mediterránea. El 14 de junio cesó el fuego en todo el frente, y una comisión militar neutral, presidida por el general Martínez Pita, se trasladó al frente para demarcar las posiciones.
BALANCE DE LA GUERRA. La paz vino en momento oportuno. El Paraguay había recuperado casi todo el territorio del Chaco pero estaba al borde del colapso económico. El esfuerzo de la financiación había sido extraordinario. La guerra le costó 124.503.515 dólares, de los cuales solo 5.542.126 provinieron de aportes externos. Todo se pagó al contado. El Estado quedó sin deuda, caso único en la historia. Pero la extenuación económica era enorme, así como el cansancio general. Las reservas humanas estaban agotadas. En los últimos tiempos la reposición de las bajas implicaba problemas insolubles. De los 140.000 movilizados, 36.000 murieron en el Chaco.
LA CONDUCCIÓN PARAGUAYA. La estrecha colaboración y entendimiento entre el conductor civil y el militar fue uno de los factores decisivos de las victorias paraguayas. Eusebio Ayala ganó el dictado popular de "Presidente de la Victoria". El Congreso le confirió una Medalla de Reconocimiento. Durante la guerra hizo numerosos viajes al frente de operaciones. No perdió de vista, en ningún momento, la posibilidad de la paz, pero apoyó a Estigarribia en todos sus planes. Estigarribia emergió de la guerra como uno de los grandes jefes militares del siglo. Precursor de muchas de las tácticas de la Segunda Guerra Mundial, tuvo también la virtud de mantener la disciplina y cohesión de un ejército, cuyos principales jefes habían sido antagonistas en las recientes luchas civiles. Muchos de los militares paraguayos cobraron fama por sus hazañas, como los coroneles Nicolás Delgado, Juan B. Ayala, Gaudioso Núñez, Carlos Fernández, Rafael Franco, Luis Irrazábal, Francisco Brizuela, Eugenio Garay, Eduardo Torreani Viera, Julián Sánchez, Arturo Bray Abdón Palacios, Alfredo Ramos, Ramón Paredes, Félix Cabrera, Basiliano Caballero Irala, Paulino Antola, Federico Smith, José A. Ortiz, Luis Santiviago, Dámaso Sosa Valdez, etc.
LA CONFERENCIA DE PAZ. La Conferencia de Paz se inauguró en Buenos Aires el 1° de julio de 1935, con participación de la Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. La presidencia de la delegación paraguaya fue confiada a Gerónimo Zubizarreta, que encarnaba la opinión intransigente, contraria a toda cesión a Bolivia, notablemente vigorizada con los resultados de la guerra. Pronto se vio que la Argentina y el Brasil, que llevaban la voz cantante entre los mediadores, estaban de acuerdo en impedir que el Paraguay cosechara todos los frutos de la victoria. Renacieron viejos temores, que se creían sepultados en Cerro Corá, y se decidió no reconocer al Paraguay su calidad de país vencedor. Cuando el 15 de octubre de 1935 la Conferencia formuló una propuesta de arreglo, éste incluía la cesión a Bolivia de una parte del río Paraguay y de cerca de la mitad del Chaco recuperado por las armas paraguayas. La indignación paraguaya fue grande. La propuesta fue rechazada con energía.
REPATRIACIÓN DE PRISIONEROS. El asunto de fondo fue puesto de lado y la Conferencia pasó a considerar los problemas de la repatriación de prisioneros. Aunque el Paraguay tenía derecho a retenerlos hasta la firma del tratado definitivo de paz, consintió, por acta del 21 de enero de 1936, en su recíproca devolución, previo pago por Bolivia de una indemnización en concepto de gastos de manutención. Además fueron confirmadas las medidas de seguridad en el Chaco, sobre la base de la línea de hitos, establecida como frontera militar. La Conferencia entró en receso.
Fuente: BREVE HISTORIA DEL PARAGUAY. Autor: EFRAÍM CARDOZO. Editorial Servilibro, Dirección Editorial: VIDALIA SÁNCHEZ. Asunción-Paraguay, 2007. 177 pp.

lunes, 19 de octubre de 2009

EXHIBICIÓN DE LA PELÍCULA “EN EL INFIERNO DEL CHACO” / 19 de Octubre de 2009 - Sala Bicameral del Congreso Nacional

PRIMERA EXHIBICIÓN DE LA PELÍCULA
“EN EL INFIERNO DEL CHACO”
Fuente: sitio web
http://www.vivaparaguay.com

** En el marco de los Festejos por el Bicentenario de la República, la Secretaría Nacional de Cultura, el Congreso Nacional, el XVIIIº Festival Internacional de Cine del Paraguay y la Fundación Cinemateca del Paraguay, anuncian la primera exhibición cinematográfica de la película restaurada “En el Infierno del Chaco”. Una producción argentino – paraguaya del año 1932, con una duración de 52 min. en blanco y negro.
** La presentación será el día lunes 19 de octubre a las 19 hs en la Sala Bicameral del Congreso Nacional. La versión digital a ser exhibida, es la copia del filme original en 35 mm. restaurada en laboratorios de Buenos Aires en el año 2008. .
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Acerca de la película “En el infierno del Chaco”
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** La restauración de este patrimonio fílmico paraguayo – argentino está dedicada a la memoria de Don Esteban Estragó Trías (1905 Cataluña, España – 1963 Fernando de la Mora, Paraguay), pionero y visionario del cine en el Paraguay, que supo rescatar y conservar esta película y que nunca la exhibió con fines comerciales.
** La copia fílmica en nitrato 35 mm. que sirvió para esta restauración fue protegida y cuidada en los últimos años por la familia Estragó-Bieber y por Hugo Gamarra Etcheverry con la Fundación Cinemateca del Paraguay. El historiador argentino Fernando Martín Peña, presidente de la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual APROCINAIN, realizó gestiones para el proceso de restaurar el filme en Buenos Aires.
** Mediante un convenio de cooperación entre estas dos entidades civiles sin fines de lucro y gracias a la cooperación del Laboratorio Cinecolor, la marca Kodak y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay (Dirección de Relaciones Culturales) fue posible restaurar la película a un negativo 35 mm. y dos copias 35 mm. de proyección (una para Paraguay y otra para Argentina).
** La copia restaurada fue exhibida por primera en Buenos Aires con acompañamiento musical en vivo en el marco del 10º Festival Internacional de Cine de Buenos Aires BAFICI (abril 2008). Con cooperación del Instituto Nacional de de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina INCAA, la película fue transferida y editada en formato digital en el 2009.
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“En el Infierno del Chaco” se mantiene inédita en Paraguay
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** Fragmento de una nota redactada por el periodista argentino Mariano Kairuz y publicada en el diario Página 12 de Buenos Aires el 20 de julio de 2008
** Durante décadas, la película que rodó Roque Funes, cameraman y director de fotografía argentino, durante la guerra entre Paraguay y Bolivia entre 1932 y 1935, estuvo perdida. Se trataba de un testimonio valiosísimo, no sólo por ser un trabajo pionero sobre el registro de la guerra en directo, sino porque ese sangriento conflicto ha caído en un inexplicable olvido. Pero con una gestión de Hugo Gamarra, director de la Cinemateca de Paraguay, que se puso en contacto con el historiador y coleccionista Fernando Martín Peña, empezó su recuperación y restauración, para que pueda ser exhibida hoy en condiciones óptimas.
** A pesar de que la guerra que libraron Paraguay y Bolivia por el Chaco Boreal entre 1932 y 1935 fue una de las más cruentas que tuvo lugar en este continente durante el siglo XX (cerca de 400 mil soldados, casi 100 mil bajas), no es un episodio muy recordado. Lo cual hace todavía más valioso el hallazgo del documental argentino En el infierno del Chaco, filmado por el cameraman y director de fotografía Roque Funes (1897-1981, fue uno de los más prolíficos en el cine nacional desde los años del cine mudo hasta los ’60), quien por iniciativa propia y demostrando veloces reflejos viajó y registró, siempre desde el frente paraguayo, los primeros tres meses del conflicto. La película, de algo menos de una hora de duración y muda, pero con una gran cantidad de intertítulos que van dando un sentido al relato de las imágenes, es un documento único: del hecho histórico en sí, del espíritu de algunos de los pioneros del cine nacional, y del desarrollo de cierta percepción de cómo se construye una narración periodística.
** A pesar de cierto esquematismo (y de la virtual demonización del enemigo boliviano como contracara del esfuerzo paraguayo), la conciencia del valor histórico de sus imágenes convierten a la película en una experiencia única. Como señala Peña, si bien “es cierto que su planteo es bastante elemental, tiene cosas que visualmente son fascinantes: la fuerza aérea estaba en pañales y éste se sube a un avión y filma desde el aire; usa mapas para ubicar al espectador en la acción, como se hace en los documentales contemporáneos, y le mete cosas de humor rarísimas: el soldado más petiso de la guerra del Paraguay, el mono tití que usan de mascota para volar; cosas que no tienen nada que ver con el tono necesariamente dramático que tiene un documental que habla de la guerra, pero que también transmite un poco de la cotidianidad de los soldados con los que vivió Funes, que se pasó tres meses ahí”.
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En el infierno del Chaco
(página 273 del catálogo del Festival Internacional
de Cine de Buenos Aires BAFICI 2008)

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** En julio de 1932, apenas declarada la guerra entre Paraguay y Bolivia por el Chaco boreal, el director de fotografía y cameraman Roque Funes tomó iniciativa de viajar al Paraguay y acompañar con su cámara al ejército de ese país durante los primeros episodios importantes del conflicto. Pocos meses más tarde regresó a Buenos Aires y declaró: ”Nadie puede darse cuenta cabal de lo que es aquello. Los combates se suceden dejando un tendal de cuerpos despedazados y un ambiente rarificado por la podredumbre de los cadáveres en rápida descomposición”. En cuestión de días, Funes (que tuvo una extensa actividad en el cine argentino antes y después de esta experiencia) seleccionó el material registrado, rodó mapas y textos explicativos y compaginó un largometraje documental de unos sesenta minutos, que estrenó en diciembre como En el infierno del Chaco. Afortunadamente, una copia original en nitrato fue conservada por la familia Estragó en Paraguay, y por gestión de Hugo Gamarra (presidente de la Fundación Cinemateca del Paraguay) y APROCINAIN, esa copia permitió la restauración del film, realizada en Buenos Aires gracias a la colaboración de Cinecolor y Kodak.
Fernando Martín Peña
Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual
Filmoteca de Buenos Aires
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Dirección de Comunicaciones
Secretaría Nacional de CULTURA
EEUU Nº 284 esq Mcal Estigarribia
(021) 442-843 - (021) 442-515/6

viernes, 16 de octubre de 2009

ALFREDO M. SEIFERHELD - ECONOMÍA Y PETROLEO DURANTE LA GUERRA DEL CHACO

ECONOMÍA Y PETROLEO DURANTE
LA GUERRA DEL CHACO
Por ALFREDO M. SEIFERHELD
Editorial EL LECTOR,
Asunción-Paraguay 1983 (535 páginas)

"El petróleo en la cuestión del Chaco es un factor muy importante. Existe la más fundada sospecha de que la guerra del Chaco fue causada por la necesidad de dar salida a los productos por un oleoducto exclusivamente controlado por la Standard Oil". (De un memorándum confidencial pasado por el presidente paraguayo Dr. Eusebio Ayala al ministro en Buenos Aires Dr. Vicente Rivarola a finales de octubre de 1934).

PROLOGO
ECONOMIA Y PETROLEO DURANTE LA GUERRA DEL CHACO
escrita con fluidez, método y objetividad es un gran aporte a la cultura paraguaya.
** Su autor ALFREDO M. SEIFERHELD, nos entrega otra obra de trascendencia bibliográfica. Espíritu investigador, temperamento en equilibrio, visión clara de analista y sólida formación intelectual consagran a una joven personalidad académica.
** Mucho se ha escrito sobre la guerra del Chaco, pero hasta la aparición de este libro no se ha estudiado con tanta seriedad el alcance y la motivación económica de esa tragedia americana.
** El autor parte de las caracterizaciones estructurales de dos pueblos mediterráneos. Nos presenta al mestizo y criollo paraguayos con sus virtudes y defectos, al quechua y aymará, aborígenes que conforman el ochenta por ciento de la población boliviana, en su penosa situación socio-económica.
** El hombre necesita de estímulos, sean éstos orgánicos o psicológicos. Cuando faltan esos estímulos el ser humano se ve disminuido en sus facultades.
** Los grandes pensadores han insistido: "Si queréis una humanidad realizada, dadle amor y proteínas".
** La alimentación inadecuada y el trato inhumano desatan y precipitan las reacciones de los humillados.
** El mestizo y criollo paraguayos registran indicadores favorables que a la hora de la definición en el campo de Marte harán sonar el clarín victorioso de las armas paraguayas.
** Mientras el soldado compatriota era tratado con espíritu comunitario por sus jefes, los combatientes del altiplano acusaban el rigor del despotismo de sus oficiales criollos.
** En las líneas paraguayas se sentía confianza, estaban imbuidos sus protagonistas de la fe en el triunfo. La patria constituía no un simple valor abstracto, era el ideal supremo generado en la honrosa tradición libertaria de los Comuneros, en el holocausto de sus niños mártires, en la santa pasión de sus mujeres y en la llama votiva de Cerro Corá.
** La estructura económica del Paraguay al iniciarse la guerra del Chaco se cimentaba en algunos rubros agrícolas, en la ganadería y en las industrias tanineras del Alto Paraguay. Su Balanza de Pagos con relación a Bolivia registraba cifras inferiores.
** La economía de Bolivia depende aún de sus minas. El estaño y el petróleo son sus principales rubros de producción. La agricultura incipiente.
** Dos pueblos sub desarrollados que requerían la comprensión y el apoyo de las organizaciones políticas y financieras de naciones ricas, fueron sin embargo desatendidas para convertirse en un importante mercado de armas y de intereses imperialistas.
** Uno de los primeros paraguayos no protagonista en escribir sobre la guerra del Chaco es Alfredo M. Seiferheld. Nos presenta con atildado estilo una visión diferente de esa conflagración insensata entre países hermanos.
** El esfuerzo económico de la nación, durante la guerra, fue un factor positivo en beneficio del ejército paraguayo.
** Consciente de la importancia decisiva del apoyo logístico en la contienda, el Senador Nacional Dr. Francisco C. Chaves, en una sesión parlamentaria del mes de julio de 1921 expresaba cuanto sigue: “Hoy día no sólo se defiende a la patria con el arma al hombro, se la defiende también solucionando el problema de la subsistencia mientras el ejército pelea. Es necesario que hayan otros que trabajen la tierra con la misión nobilísima de proporcionarle alimentos, ropas, etc. El ejército que no tenga todos los elementos necesarios no puede constituir fuerza invencible”
** En la retaguardia asumieron la responsabilidad de producir, heroicas mujeres, niños y esforzados ancianos que hicieron el milagro de duplicar nuestra producción algodonera y mantener un nivel óptimo en la cosecha de otros rubros. Es que el pueblo estaba motivado. La tesis de que el Chaco era paraguayo nunca fue puesta en duda. En las escuelas, en los colegios, en la universidad, en los talleres, en las chacras y en los cuarteles se afirmaba con convicción plena acerca de ese legítimo derecho.
** Los abogados de la patria como el talentoso Blás Garay, el erudito Manuel Domínguez, el maestro Cecilio Báez, el sociólogo Ignacio A. Pane, el vehemente Juan E. O`Leary, el historiador Fulgencio R. Moreno, el jurista Teodosio González, el estudioso Alejandro Audibert, el tribuno Adriano Irala y el previsor Luis A. Riart, prepararon psicológicamente al pueblo paraguayo para el gran sacrificio. Los alegatos de Benjamín Aceval y Juan Cancio Flecha acerca de los derechos del Paraguay sobre el Chaco, sumados a los aportes de Antolín Irala, Juan León Mallorquín, Gerónimo Zubizarreta, Enrique Bordenave, J. Isidro Ramírez y Juan Stefanich constituyeron piezas de gran valor jurídico.
** Los arsenales al mando del severo Ingeniero Capitán José A. Bozzano movilizaron la industria bélica durante las veinticuatro horas. El ejemplo de su director comprometió el honor de los reservistas de retaguardia. A este respecto podemos afirmar que la victoria de Nanawa en julio de 1933, como otras, fue posible por el aprovisionamiento oportuno de las granadas de mano fabricadas en nuestros arsenales.
** Valoramos la obra del académico Alfredo M. Seiferheld porque hurga en un campo aún no tratado. Bien sabemos que los libros sobre el desarrollo de la campaña guerrera cuentan con una abundante bibliografía. La cuestión diplomática fue puesta a juicio de los lectores con las memorias de Vicente Rivarola y últimamente con la correspondencia entre el Dr. Rivarola y el Dr. Eusebio Ayala, entonces Presidente de la República del Paraguay.
** El deshonesto juego de la empresa Standard Oil fue acusado por el Senador americano H. Long, quien denunciaba que la citada empresa petrolera corrompía a altos funcionarios bolivianos incitándolos a ir a la guerra contra el Paraguay.
** El autor de este libro, con mucha responsabilidad, acopia datos documentados en los cuales se encuentra la mejor pista acerca de las causas de ese inicuo crimen social que es la guerra.
** El Senador Huey Long, hombre leal, llamó a la conciencia de sus pares a fin de interferir las maniobras dolosas de los petroleros afectados, quienes al financiar la guerra a Bolivia esperaban el gran negocio de explotar millones de acres de territorio paraguayo, parte de ellos ayer reconocidos en un laudo por el Presidente norteamericano Rutherford B. Hayes, como propiedad plena del Paraguay.
** Después de la Revolución de 1922/1923 el estadista Eligio Ayala concedió prioridad a la defensa nacional. El país con escuálidos recursos y sin crédito tuvo que afectar una buena parte de su presupuesto a la preparación del ejército. Los episodios de fortín “Sorpresa" con la trágica desaparición del apuesto Teniente Adolfo Rojas Silva hizo apresurar los preparativos bélicos. Corríamos contra reloj.
** El Dr. Eligio Ayala tuvo que luchar contra la imprevisión de sus antecesores y contra un enemigo tenaz vinculado a los grandes centros financieros del oro negro. Para triunfar en una guerra se requieren medios económicos, conducción financiera y diplomática, alta estrategia militar y un pueblo con sólida moral.
** Si bien el Paraguay estaba en franca desventaja respecto de Bolivia en cuanto a medios económicos, podemos afirmar que la conducción financiera a cargo del Presidente Eusebio Ayala fue ajustada a nuestra realidad, la conducción militar con el General José Félix Estigarribia fue acertada; hombre de pueblo, Oficial en Francia, combatiente en varias revoluciones, estaba preparado para la gran responsabilidad. El Conductor Estigarribia organizó un Estado Mayor de grandes Jefes y movilizó oficiales capaces y con cualidades innatas para la conducción. El valer del soldado paraguayo se encargaría de las otras etapas victoriosas.
** El autor reconoce a la historia su trascendencia científica. Subaltemizar hechos pretéritos que se dieron como tales con algún fin predeterminado, desechando las fuentes naturales de estudio, no es hacer historia, sino hacer novela. Sus etapas, de fuentes de "crítica" o análisis y selección del material, de “síntesis" u ordenamiento y de "exposición", no pueden ser soslayadas si se persigue un resultado en concordancia con la disciplina y el rigor requeridos.
** Errores y aciertos se cometieron y se anotaron en la conducción político-militar de la guerra del Chaco. El momento del cese de las hostilidades, afirma el historiador Seiferheld, arroja un balance favorable para el Paraguay con respecto a Bolivia. Nuestras tropas se hallaban situadas cerca de los contrafuertes andinos y nuestra producción agrícola superando las cifras logradas en tiempos de preguerra.
** Entre las causas que confluyeron a desatar la tormenta en el cielo Boreal pueden citarse: 1) la expansión territorial a que aspiraba Bolivia para obtener tina salida sobre el Río Paraguay que así la uniría al Atlántico, 2) los intereses creados de la Standard Oil que a través de políticos y militares del Altiplano procuraban asegurarse la cuenca petrolífera del Chaco, y 3) la agresividad de los altos mandos bolivianos.
** Un nacionalismo geográfico con pretensiones anexionistas, estimuló a mandatarios y jefes militares a desatar esa cruenta guerra. Inexplicable bajo todo punto de vista ya que Bolivia estaba en posesión de un extenso territorio sin ocupación, y el índice de civilización de sus habitantes inferior al Paraguay.
** Ese nacionalismo hipertrófico creó una gran empresa militar, con cuantiosos empréstitos guerreros, y militares extranjeros contratados a un alto costo.
** Como segunda causa anotamos la tiranía del capitalismo extranjero, con olor a petróleo.
** Esa ideología imperialista basada en la escuela filosófica de Hegel obnubiló a los dirigentes del Altiplano. Baste recordar las soberbias afirmaciones de los Salamanca, Saavedra, Guachalla y otros que exhortaban a su pueblo en estos términos: “Hay que dejamos del embrollo de los títulos y cédulas reales, y lo que hay que hacer, es fundar fortín sobre fortín, hasta llegar al Río Paraguay”
** “Nuestros derechos irán hasta donde lleguen nuestras fuerzas”;
** “Hay que pisar fuerte en el Chaco”;
** “Hay que polonizar al Paraguay”.
** El oro negro era uno de los factores múltiples del guerrerismo boliviano.
** Esa mutilación moral signaba a todo un pueblo bajo la tiranía interna y externa.
** Por último el belicismo de políticos y jefes militares, con sueños de gloria, insolentes y enfermos de vanidad, arrastró a su nación a la guerra.
** El pacifismo paraguayo se reflejaba en el pensamiento de su pueblo, que aspiraba a una solución jurídica del problema. Pero cuando la soberbia del guerrerista Salamanca y sus seguidores nos Llamó a concurrir al campo de Marte, afloraron a plenitud las virtudes del pueblo paraguayo.
** La guerra predica el culto a la violencia; y los pueblos sometidos a la violencia son siempre esclavos.
** El Gobierno del Paraguay, en un histórico documento con fecha 15 de setiembre de 1932 determinó las bases de una paz sobre fórmulas equitativas y jurídicas. Así, proponía el cese inmediato de las hostilidades, la desmilitarización del Chaco, la desmovilización y el arbitraje. Si Bolivia quiere la paz, decía, "no hay razones para mantener tropas en el interior del Chaco”.
** La propuesta una vez más fue rechazada. El territorio Boreal se llenó de cadáveres con 30.000 paraguayos y 62.000 bolivianos, tributo de dos pueblos inocentes llevados a la hoguera por la megalomanía y la codicia de aprovechados traficantes que veían en el dinero el fin de la vida y no un simple medio de valoración económica.
** Al término de tres años de guerra, Paraguay y Bolivia quedaron exhaustos. En lo político, la inestabilidad en sus gobiernos, con golpes, asonadas y revoluciones.
** En lo económico, una aguda crisis. El presupuesto boliviano presionado por las deudas externas contraídas para financiar la guerra.
** La producción distraída en gran parte para la destrucción. Muchas fábricas ociosas y extensiones de tierra feraz sin cultivo.
** La miseria, el luto, la mutilación, la orfandad, las epidemias y el desequilibrio, son siempre la consecuencia inmisericorde del cruce de armas.
** La post guerra desencadenó la anarquía política con su quiebra institucional. La depresión económica fue manifiesta y la crisis moral desvió conciencias.
** Este libro nos ilustra con sus informaciones documentadas y nos deja mensajes para la noble reflexión. Su contenido es denso y armonioso.
** Congratúlame en prologar las páginas de esta obra que, en su contexto, desarrolla brillantemente el estudio de uno de los capítulos más apasionantes de la guerra del Chaco.
** Que la justicia, la paz y la libertad rediman por siempre a Paraguay y Bolivia. MIGUEL ANGEL PANGRAZIO
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ÍNDICE
PROLOGO
INTRODUCCION
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I ECONOMIA Y FINANZAS EN EL PARAGUAY DE PREGUERRA
· Presidencia Constitucional de Eligio Ayala (1924-1928)
· Adquisición planificada de armamentos
· Los años de transición: gobierno de José P. Guggiari (1928-1932)
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II SOCIEDAD Y ECONOMIA BOLIVIANAS EN VISPERAS DEL CONFLICTO DEL CHACO
· Política y economía bolivianas de preguerra
· Presidencia del doctor Daniel Salamanca
· Penetración en el Chaco y armamentismo boliviano
· Apéndice documental
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III CONDUCCION ECONOMICA DEL CONFLICTO
· El territorio en disputa
· Los mennonitas en el Chaco paraguayo
· Movilización total en el Paraguay; movilización parcial en Bolivia
· Eficacia del aparato productivo paraguayo. La Dirección General de Economía y Abastecimiento
Impacto de la agricultura en la economía paraguaya
Los altibajos de la ganadería
La industria nacional
· La Junta Nacional de Aprovisionamiento
· La Junta Nacional de Auxilios del Paraguay
· La retaguardia en el Paraguay
· Dificultades financieras en el Paraguay
· Colectas de oro en el Paraguay
· Economía de guerra en Bolivia
· Alimentación y paga del soldado paraguayo
· Abastecimiento al soldado boliviano
· La ayuda económica argentina al Paraguay
Préstamos en efectivo
La compañía "Carlos Casado Limitada"
Movimientos de comestibles a través de la frontera argentina del Pilcomayo
Ocupación argentina de territorio paraguayo
· Cooperación chileno-peruana con Bolivia
· Comercio exterior paraguayo durante la guerra
· Creación del Ministerio de Economía en el Paraguay
· Los prisioneros de guerra
· El fin de la guerra y las economías exhaustas
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IV EL PETROLEO Y EL LITIGIO DEL CHACO
· Concesiones bolivianas a la Standard Oil
· Presencia de la Royal Dutch Shell en el Paraguay
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martes, 29 de septiembre de 2009

LA RETOMA DE BOQUERÓN (Artículo de ABC Color / Efemérides de Efraím Cardozo)

Ilustración de la retoma de Boquerón realizada por
TATA Ferreira Menchaca, en base a documentos históricos que refieren cómo sucedieron los hechos de aquel episodio de la guerra.
Fuente: ABC Digital, del Martes, 29 de Setiembre de 2009.
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SE RECUERDA LA VICTORIA DE BOQUERON
Hoy es feriado nacional en todo el territorio nacional, en recordación a la gloriosa gesta de la Victoria de Boquerón durante la Guerra del Chaco.
Fuente: ABC Digital, del Martes, 29 de Setiembre de 2009.

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VERSIÓN DIGITAL: La Batalla de Boquerón es una de las más importantes y cruentas batallas combatidas durante la Guerra del Chaco (1932 - 1935) entre Bolivia y Paraguay.
** Por un lapso de 23 días los regimientos Campos de La Paz y el 14ª de Infantería de Oruro, con un total de aproximadamente 600 hombres al mando del teniente coronel Manuel Marzana, rechazaron los repetidos intentos del Ejército paraguayo de tomar el Fortín, el cual se encontraba cercado por un contingente de 8.000 soldados al mando del entonces coronel José Félix Estigarribia.
** Agotados los bolivianos por la falta de alimentos y agua, capitularon, y fue así que la resonante victoria de los combatientes paraguayos renovó la fe en que la guerra podía ser ganada por los nuestros.
** El combate arrojó un saldo de más de 5.000 muertos del lado paraguayo y cerca a 150 hombres del lado boliviano.
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VERSIÓN IMPRESA: El 27 de setiembre de 1932, un consejo de generales celebrado en La Paz resolvió retener a toda costa el fortín Boquerón. Durante 10 días se aprovisionaban mediante lanzamientos aéreos. El objeto era conservar esa posición en el caso de llegarse al cese de las hostilidades, o salvar la guarnición mediante ayuda de tropas del exterior. Pero el TCnel. José Félix Estigarribia, ese mismo día, decidió dar el asalto final a las posiciones bolivianas.
** El 28 se combatió reciamente todo el día. Un hecho que conmovió profundamente a los combatientes de una y otra línea fue el asalto a bayoneta calada, de un batallón del R.I. 2 al grito de “¡AL ASALTO! ¡VIVA EL PARAGUAY!” Proferido por su comandante el capitán OREFIEFF DE SEREBRIAKOFF, ruso blanco, que cayó mortalmente herido a pocos pasos de las posiciones bolivianas.
** En la noche, las tropas del regimiento Curupayty, que enfrentaban la famosa Punta Brava, oyeron gritar a los bolivianos desde sus trincheras: “Paraguayos, no nos tiren más que vamos a salir a la recta para entregarnos”. No se dio crédito al vocerío, pues continuaba tenaz la resistencia y se creyó que era una treta. Se ordenó continuar el ataque al clarear el día 29.
** A las 5:20, la compañía del Tte. Manuel Islas inició el ataque, siendo recibidos con nutrido fuego de ametralladoras que causó varias bajas. A las 6:00 cesó súbitamente el fuego en las posiciones bolivianas y siguió un silencio absoluto, pues también los paraguayos detuvieron el tiroteo, aprovechando la emergencia para ganar distancia de asalto, arrastrándose hacia las trincheras. El cese había sido ordenado por el jefe del fortín, TCnel. Marzana, al tiempo que llegaba a la línea paraguaya, como oficial parlamentario, el Capitán Antonio Salinas, quien se presentó al comandante del regimiento Curupayty, mayor José Antonio Ortiz, pidiendo capitulación en nombre de su jefe.
** Pero los soldados y los mismos oficiales bolivianos no esperaron los resultados de esta misión, pues casi simultáneamente a lo largo de las trincheras surgieron trapos blancos, inequívocos signos de rendición.
** Los soldados paraguayos, desplegados para el asalto final se mostraron perplejos y titubeantes, pero pocos minutos después se extendió como un reguero de pólvora el característico grito patriótico de alegría: ¡Piipuuu!
** Era el final de la batalla de Boquerón, que había durado 20 días en que disputaron heroísmos a porfía tanto paraguayos como bolivianos.
** El primero en penetrar al fortín fue el Teniente Islas, quien recibió la rendición de Marzana. (Efemérides, de Efraím Cardozo)
Fuente: ABC COLOR, edición del Martes, 29 de Setiembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA COMO GENERAL EN JEFE - Por el Capitán DAVID H. ZOOK, JR.

JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA COMO GENERAL EN JEFE
Por el Capitán DAVID H. ZOOK, JR.
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** La Guerra del Chaco de 1932-35 creó al victorioso comandante paraguayo, José Félix Estigarribia, una reputación de genio militar de primer orden. La extraordinaria habilidad desplegada en el mando de las fuerzas de un país con población de menos de un millón de personas y con una economía y capacidad industrial insignificantes, le permitió superar al ejército de Bolivia -nación tres veces más grande que el Paraguay y con muchos más recursos. Estigarribia nunca pudo contar con más de 30.000 hombres. Careció de transporte terrestre y de apoyo aéreo y hasta la escasez de agua le negó el uso de su caballería. La logística era una pesadilla, ya que la pobreza de su país hacía necesario el empleo más económico posible del material de guerra. A pesar de estos obstáculos logró una serie de victorias sobre un oponente numéricamente superior.
** En junio y julio de 1932, cuando las fuerzas bolivianas tomaron los puestos paraguayos que protegían la vagamente definida y frecuentemente disputada frontera del Chaco, el comandante regional era el Teniente Coronel Estigarribia. De pequeña estatura, modo apacible y característicamente introspectivo, había comenzado su carrera militar en 1908. Ni su manera de ser ni sus austeros uniformes de campaña -cuyas mangas eran invariablemente demasiado cortas- lo diferenciaban de su estado mayor. Sin embargo, sus logros intelectuales lo colocaron en lugar aparte. Se había graduado en 1927 en la École de Guerre (Francia), donde recibió el influjo de las ideas europeas y la doctrina francesa. Favorito de Foch, estaba destinado a superar a su maestro.
** Los conceptos estratégicos de Estigarribia llenaron el vacío entre las dos guerras Mundiales. Comprendió no solamente la importancia vital del énfasis le hoch en la moral, sino también de su uso en combinación con el casi olvidado arte de la maniobra. Aprendió tempranamente la importancia de la superioridad de la potencia de fuego revelada en la Primera Guerra Mundial. Para sobreponerse a ésta empleó la movilidad, la rapidez y los movimientos indirectos, que fueron característicos en las tácticas empleadas en la Segunda Guerra Mundial. Habiendo previsto la posibilidad de una guerra en el ambiente del Chaco, la estudió de tal manera que cuando el conflicto comenzó, él estaba completamente preparado.
** El escenario de la guerra fue el Chaco Boreal central y occidental, en la confluencia de los ríos Paraguay y Pilcomayo El área estaba cubierta por espesos matorrales con pastizales intercalados ocasionalmente. La aridez. del terreno aumenta gradualmente hacia el oeste. Existe agua en abundancia únicamente en la temporada de las lluvias, durante la cual todas las primitivas carreteras se convierten en arroyos de fango sin fondo, desde diciembre basta marzo. Las guarniciones enemigas se unían con la estación ferroviaria de víveres y municiones boliviana más próxima por medio de 1.125 kilómetros de tales carreteras. En cambio, las fuerzas paraguayas lo transportaban todo hasta Puerto Casado por el río Paraguay, y desde allí hacia el interior por un ferrocarril de una sola vía de 160 kilómetros de largo.
** Estigarribia inmediatamente comprendió que le favorecían las ventajas del tiempo y del espacio, así como la oportunidad de emprender operaciones en el interior. Opinando que una concentración de fuerzas bolivianas requeriría por lo menos tres meses, y con esperanzas de comenzar las operaciones antes de que las fuerzas enemigas pudieran congregarse, exigió una rápida movilización general. La administración nacional le dio todo su apoyo, expandiendo el ejército y colocando a la nación en pie de guerra. El pueblo respondió con entusiasmo.
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BOQUERÓN
** La información (inteligencia) paraguaya indicaba que Bolivia emplearía de 12.000 a 15.000 hombres en el teatro de operaciones principal dentro de 60 días; en julio de 1932 el Ejército Paraguayo estaba integrado por 4.100 hombres. Por consiguiente, el Estado Mayor General proyectó una defensa estratégica y una ofensiva táctica enlazadas estrechamente con el ferrocarril. Pero Estigarribia comprendió que hasta en las selvas del Chaco central y oriental, el transporte motorizado haría posible la movilidad y la flexibilidad. De esta manera creía poder alcanzar en el combate su objetivo principal - la destrucción del ejército enemigo. Según su criterio, la atracción recíproca de las fuerzas le permitiría, una vez alcanzada la superioridad local por medio de una temprana concentración, atraer al enemigo hasta un sector de su elección y destruirlo.
** Al escoger su centro de gravedad y ruta de avance, Estigarribia astutamente consideró las comunicaciones y la disponibilidad de agua, factores que él sabía podrían ser tácticamente decisivos en los espesos matorrales del abrasante Chaco. Por lo tanto, seleccionó un eje a través del punto de resistencia enemigo, Boquerón-Arce. Este punto no era solamente el cuartel general avanzado boliviano, sino también el fortín más cercano con abundante abastecimiento de agua. Con la atención fija en la estación del año, Estigarribia notó que la cercana temporada de lluvias limitaría la duración de su ofensiva.
** La rendición de Boquerón el 29 de septiembre fue la primera batalla importante de la guerra, ya que brindó al Paraguay una enorme ventaja moral, a la cual nunca renunció. El optimismo se apoderó del país, a la vez que la moral del pueblo boliviano decaía. Concentrando con todo éxito fuerzas superiores (cerca de cinco a dos) en el punto decisivo, Estigarribia atraía las unidades enemigas destinadas para operaciones ofensivas y las derrotaba totalmente, apoderándose así de la iniciativa estratégica. Los morteros Stokes Brandt de Estigarribia probaron ser tácticamente superiores, pero la potencia de fuego de las armas automáticas bolivianas en fortificaciones de campaña paralizó los ataques frontales paraguayos.
** Subsiguiente a su victoria, Estigarribia avanzó cautelosamente en un frente extenso. Operaba con suma prudencia, ya que sabía que a su país, debatido en la pobreza, le sería muy difícil reemplazar las pérdidas causadas por una derrota. Para mediados de noviembre, la ventaja en el tiempo que él había logrado fue superada con el arribo de fuertes refuerzos enemigos, que detuvieron el avance paraguayo, restableciendo el equilibrio. Cuando las lluvias comenzaron en diciembre de 1932, el continuo atascamiento de los convoyes de camiones del coronel Estigarribia paralizó su logística. Por consiguiente, adoptó una defensa ofensiva, durante la cual dio descanso a sus tropas y las reorganizó. Sabía que la ventaja de la defensa le permitiría aprovecharse, sin sufrir muchas bajas, de todos los fracasos, descuidos o errores del enemigo.
** En diciembre, Bolivia trajo del exterior al general Hans Kundt, boliviano naturalizado, en quien muchos tenían gran confianza. Estigarribia había estudiado la conducta de Kundt como comandante de una brigada alemana y sabía que era enérgico, seguro de sí mismo, partidario fanático de las, operaciones ofensivas, y que a menudo luchaba sin reservas o sin apoyo de artillería.
** Tranquilamente, Estigarribia trazó sus planes para conseguir que Kundt se derrotara a sí mismo, y que sus métodos -precursores de las técnicas de la Segunda Guerra Mundial- superaran a las técnicas anticuadas usadas por Kundt en la Primera Guerra. En ataques frontales contra Nanawa, Fernández, Corrales y Toledo -fortines de discutible valor estratégico-, Kundt derramó la sangre de por lo menos 12.000 hombres, corroborando así lo que Estigarribia había anticipado. Este prodigioso gasto de hombres y material bélico fue sólo recompensado por una saliente en la línea y la reocupación de Alihuatá.
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CAMPO VÍA
** Cuando Estigarribia creyó haber logrado ya el máximo beneficio de la defensiva, comenzó a considerar posibles operaciones ofensivas. Su ejército había demostrado, en pequeña escala, la extraordinaria habilidad del bisoño soldado paraguayo para ejecutar extensas maniobras que requerían la iniciativa y coordinación usualmente logradas por medio de un extenso y cuidadoso adiestramiento. Estigarribia, que comprendía a la perfección el mérito de la moral y la maniobra, ahora estaba decidido a hacer uso de estos factores en gran escala.
** Conocedor del dicho de Clausewitz de que "el éxito de la batalla completa consiste en la suma total de los éxitos en todos los encuentros parciales", comenzó a convertir la acumulación de victorias locales en una gran batalla de aniquilación. Entretanto, en setiembre de 1933, Estigarribia fue ascendido; después de un año de guerra, los 25.000 hombres del ejército paraguayo estaban por fin bajo el mando de un general.
** Mediante el traslado de tropas de otros sectores, Estigarribia organizó su ejército en tres cuerpos de ejército, logrando con esto superioridad local. El 23 de octubre de 1933, comenzó a atacar en un frente de 120 kilómetros, con el fin de inmovilizar las líneas enemigas y hacerlas extenderse hasta que se hubieran empleado todas las reservas bolivianas. Sabiendo que Kundt no retrocedería ni aun cuando su línea estuviera a punto de romperse, Estigarribia decidió lanzar un envolvimiento doble de gran envergadura.
** Para consumar su plan, el 3 de diciembre tomó el mando personalmente e impuso su poderosa voluntad para dominar la inercia y la fricción. Tres días más tarde las divisiones bolivianas 4ª y 9ª fueron cercadas; la rendición de sus 8.000 hombres (11 de diciembre) en Campo Vía, quebró la espina dorsal del Ejército de Bolivia. Kundt fue relevado del mando. Una vez más Estigarribia había logrado una impresionante victoria mediante la retención de la iniciativa y el empleo de fuerzas superiores locales en hábil maniobra.
** Una determinación mayor pudo haber resultado en el envolvimiento estratégico de la restante 7a División boliviana, pero Estigarribia no lanzó a su cansado ejército en una persecución vigorosa. A esto siguió una tregua que Bolivia usó para organizar apresuradamente un nuevo ejército, y las hostilidades se reanudaron el 6 de enero de 1934. Inmediatamente, Estigarribia comenzó una persecución lenta debido al lodo creado por las lluvias, y el enemigo se retiró gradualmente. Expulsado de su antigua línea de fortines a lo largo de la frontera, el enemigo boliviano ahora se encontraba en la defensiva.
** Prontamente, Estigarribia ideó un nuevo y osado plan para aniquilar al enemigo. Consideró construir una carretera hacia el oeste hasta el río Pilcomayo para envolver al enemigo estratégicamente contra el río. Si este plan tuviera éxito, los bolivianos se verían obligados a rendirse -o a cruzar a la Argentina, donde serían internados. Desgraciadamente, el enemigo, con los excelentes métodos de reconocimiento que le brindaba su absoluta supremacía aérea, descubrió la carretera cuando ésta solamente tenía 160 kilómetros de largo. Con el fin de penetrar las líneas bolivianas que encontraba a su paso, en mayo de 1934 Estigarribia intentó un envolvimiento cerca de Cañada Esperanza. El enemigo se adelantó, y con tropas frescas lanzó su propio envolvimiento doble, tomando cerca de 1.500 prisioneros de dos regimientos paraguayos.
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EL CARMEN-YRENDAGÜÉ
** Decidido y enérgico, Estigarribia tomó rápidamente las medidas necesarias para negar al enemigo los frutos de la victoria, que así resultó de poca importancia. Sabiamente continuó considerando que la única solución viable al estancamiento existente era abrirse paso hasta el Pilcomayo. Cambiando de planes, decidió lanzar un aparente ataque estratégico bien profundo en territorio enemigo, con el empleo de infantería motorizada. Al exagerar su apreciación del alcance de tal amenaza, el ejército boliviano comenzó a remover tropas de su sector principal, causando esto, por consiguiente, que su posición se debilitara.
** Una vez que estas fuerzas -el nuevo cuerpo de caballería- lograron superioridad sobre la ligera columna paraguaya, Estigarribia ordenó que sus tropas se retirasen lo más lentamente posible, atrayendo al enemigo y manteniendo ocupada la atención de su comando. Luego se preparó para una de las batallas más perfectas que jamás se hayan ejecutado en el Hemisferio Occidental.
** El Paraguay se encontraba en serias dificultades. Su economía se tambaleaba y su condición financiera era desesperante. Estigarribia sabía que era imprescindible obtener una victoria decisiva inmediatamente. Después de atraer la atención principal boliviana a un sector secundario, retornó a su antiguo plan: tratar de abrirse paso hasta el río Pilcomayo. Al localizar aberturas en el frente de combate de Cañada El Carmen, ordenó al coronel Carlos J. Fernández, comandante de su Primer Cuerpo de Ejército, que atacara con una división a través de cada abertura y que las tropas fueran abriendo un camino en los matorrales a medida que avanzaban. Como resultado de esta acción, el 15 de noviembre de 1934, se completó un perfecto envolvimiento doble contra el Cuerpo de Reserva boliviano. Una vez más, despojando otros sectores, Estigarribia había logrado superioridad local (11.000 a 9.000). Nuevamente su elección del punto decisivo y centro de gravedad había sido intachable. La maniobra ejecutada por el coronel Fernández fue tan excelente que al fin las tropas paraguayas lograron una penetración estratégica y se derramaron hacia el Pilcomayo.
** El comando boliviano inició una retirada general, tratando de salir antes de que los paraguayos llegaran al río. En el momento crucial, Estigarribia careció de movilidad. Ciertas consideraciones humanitarias excedieron a otras en importancia. A pesar de su escasez de camiones, Estigarribia usó los pocos con que contaba para transportar hacia la retaguardia a los sedientos, hambrientos y moribundos prisioneros de guerra. Incapacitado de poder cortar la retirada al enemigo, desvió su atención hacia su flanco derecho. Allí se encontraba, en una posición avanzada, el cuerpo de caballería del enemigo, que no contaba sino con un lugar para conseguir agua -los pozos en Yrendagüé, un pequeño poblado en el desierto. Habiendo siempre apreciado la importancia del agua, Estigarribia nuevamente ordenó a una de sus divisiones que se deslizara a través de los matorrales y atacara a los bolivianos en su punto más vulnerable.
** Los paraguayos, después de abrir una senda de 40 kilómetros de largo, a principios de diciembre de 1934, atacaron los pozos y los tomaron. A pesar de que el comandante del cuerpo de caballería intentó reconquistar la plaza, sus hombres estaban tan sedientos que se le hizo imposible controlarlos. La moral boliviana nunca se había recobrado de la derrota sufrida en Boquerón, y la larga serie de derrotas sucesivas la había hecho decaer aún más. Miles murieron por falta de agua, y el cuerpo de caballería boliviano fue destruido.
** Este era el tercer año sucesivo en que Estigarribia obtenía victorias importantes poco antes de comenzar la temporada de las lluvias; la brillante maniobra del general Estigarribia -ejecutada por medio de la excelente capacidad del soldado individual paraguayo- y por la hábil explotación de la ventaja en la moral, le había permitido derrotar a un ejército dos veces mayor que el suyo. Sus combinados triunfos de El Carmen-Yrendagüé marcaron el punto culminante de la Guerra del Chaco. Más tarde, la ofensiva paraguaya se agotó rápidamente en su empeño de continuar avanzando.
** Reabastecido con el inmenso botín, el ejército de Estigarribia se preparó para una invasión de los departamentos bolivianos. Pero él y el presidente Ayala sabían que ésta era una amenaza superficial en apoyo de una ofensiva diplomática. Ahora las vías de abastecimiento se extendían en algunos sitios a unos 1.125 kilómetros, y el enemigo, no Estigarribia, era el que operaba en líneas interiores. El sistema logística paraguayo era inadecuado para mantener al ejército en sus posiciones avanzadas, con las dificultades que crearía la próxima temporada de lluvias.
** El enemigo, sin embargo, se había convencido de su propio fracaso. La aspiración de Estigarribia de aniquilarlo fue posible en situaciones tácticas, pero, debido a la ventaja boliviana en población, este propósito, a la larga, estaba destinado al fracaso. El enemigo meramente organizó nuevos ejércitos con un efectivo mayor.
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LA EVALUACIÓN
** José Félix Estigarribia poseía la determinación requerida por un gran general. Mediante una constante reevaluación propia, había logrado crear una gran flexibilidad de pensamiento. Era la personificación de la combinación de la teoría sabia y el carácter, lo que, según Jomini y otros han afirmado, es esencial en un gran capitán.
** Estigarribia poseía una completa comprensión de los temas políticos en la guerra. Se le consultaba en asuntos diplomáticos y sus relaciones con el gobierno eran muy armoniosas: proveía el apoyo militar inmediato para los movimientos diplomáticos. Adquirió firmes conceptos sobre alta estrategia y participó activamente en su formulación.
** Como general en campaña, Estigarribia comprendió la importancia de operar por líneas interiores, tener una logística adecuada y un apropiado centro de gravedad, seleccionar el punto decisivo, unificar los éxitos locales en grandes triunfos, retener la iniciativa, concentrar la potencia de combate Y conservar los recursos. Su adhesión a todos lo, principios de la guerra generalmente aceptados fue muy notable y se manifestó en cada una de sus victorias. Era un maestro para la sorpresa ofensiva. Su única flaqueza significativa era su inhabilidad para efectuar persecuciones fructuosas; en parte esto emanaba de su sentido de humanidad -sentido poseído solamente por los grandes.
** Algunos podrían discutir que, considerando el tamaño de sus fuerzas. Estigarribia fue, a lo más, un hábil comandante de ejército. Por el contrario, la extensión del Chaco -especialmente considerando el tiempo y el espacio con relación a los primitivos métodos de comunicaciones- realmente lo convirtió en un comandante de teatro de operaciones de gran capacidad. Como innovador, definitivamente ocupa un punto intermedio entre las dos Guerras Mundiales, con su comprensión de la primera y la anticipación de los métodos a emplearse en la segunda. Como tal, su conducción de uno de los conflictos principales del hemisferio merece un estudio más profundo y un lugar más prominente en la historia militar.
(Military Review, octubre de 1960, tomo XL, N° 7)
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(Fuente: LA CONDUCCIÓN DE LA GUERRA DEL CHACO por DAVID ZOOK. Prólogo del Dr. Charles W. Arnade, de la Universidad de Florida. Traducción castellana del profesor Pablo Max Ynsfrán de la Universidad de Texas. Colección de Historia Nº 30. Tapa: ROBERTO GOIRIZ. Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 1998 – 318 páginas)