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lunes, 13 de julio de 2009

JUSTO PASTOR BENÍTEZ - BAJO EL SIGNO DE MARTE

OBRA: BAJO EL SIGNO DE MARTE
CRÓNICAS DE LA GUERRA DEL CHACO
Por JUSTO PASTOR BENÍTEZ
Editorial CASA-LIBRO - Asunción-Paraguay 1975, (167 páginas)
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Podrá ampliar los datos del autor y del libro en:
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Puede leer LOS ERRORES PSICOLÓGICOS DE BOLIVIA en:
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PROLOGO
** Tenía conocimiento que el Dr. Justo Pastor Benítez había publicado un libro titulado "BAJO EL SIGNO DE MARTE". No lo había leído. Por gentileza de su hijo, el Dr. Justo Pastor Benítez (h) pude hacerlo ahora a 42 años de su publicación, manifestándome al mismo tiempo que pensaba hacer una nueva edición del libro. Considero de perentoria necesidad una nueva edición de tan importante obra para que las generaciones del presente y las que vengan después puedan, deleitándose en su lectura, conocer las múltiples facetas de nuestra segunda epopeya enfocada con la brillantez y la amenidad con que lo hace el Dr. Justo Pastor Benítez.
** En su enjundioso estudio analiza la creación misma de la República de Bolivia concebida por el libertador Simón Bolívar como justiciero premio a sus desvelos y sacrificios en aras ole la independencia de las tres cuartas partes de la América española, pero más, diría yo, al corazón generoso y al sentimiento de noble reconocimiento a su compañero de glorias, el Mariscal de Ayacucho, el General Don Antonio José de Sucre quien, deseando perpetuar el nombre de su jefe y forjador, dio el nombre de Bolivia al retoño de tierra conocido antes como Alto Perú.
** La ágil y pensante pluma del Dr. Benítez entra en terreno de la antropología con la suficiencia que le dan sus conocimientos sobre las razas que pueblan y constituyen la materia prima de las dos naciones; El Paraguay-Bolivia. El Paraguayo formado por el cruzamiento del guaraní bravío e indómito con el español tenaz, perseverante, raza definida como el "mancebo de la tierra" cuya característica fundamental es el amor a la libertad y el cariño a su tierra, exuberante de bosques y ríos, llanuras de fértiles tierras coloradas y verdes pasturas. El boliviano representado por sus dos grandes nucleaciones indígenas, el quichua y el aimará agobiadas hasta hoy por la férrea tiranía a que fueron sometidos ancestralmente por sus vecinos los incas del Perú, sometimiento extendido después de su formación como nación soberana en el blanco boliviano que constituye la tercera parte de su población total.
** De aquí las diferencias entre ambos pueblos; el uno, el paraguayo, altivo, alegre, dicharachero; el otro, sea aimará o quichua, taciturno, introvertido, influencia misma de las condiciones telúricas de ambas naciones. La alegría del paraguayo se trasunta en el murmullo de sus frescos arroyos, en el trino de sus pájaros cantores, en la exuberancia de sus bosques milenarios.
** El nativo boliviano huraño, hosco, poco comunicativo como las peladas y duras rocas de sus imponentes montañas andinas. Mismo en su manera de caminar son diferentes; el paraguayo erecto, de desplazamiento vivaz y rápido, el cholo de andar cansino, encorvado por el continuo remontar de agrestes cuestas, mirando siempre el sitio donde ha de poner el pie por el riesgo que representa perderlo para precipitarse en un abismo.
** Hasta en sus vicios difieren fundamentalmente. El paraguayo con su "tereré" que aviva el ánimo y remueve al contacto social; el aimará con su coca que embota la voluntad y aplasta el espíritu.
** La semblanza que hace el Dr. Benítez de los prohombres bolivianos en su obra es genial. Melgarejo, Santacruz; Siles, Saavedra; Salamanca, Kundt, están pintados por la pluma del crítico estudioso con una claridad y realismo tan extraordinarios como sólo pueden hacerlo maestros del arte como Miguel Ángel con su capilla Sixtina o Leonardo con la Gioconda.
** Nada escapa al estudio que hace de los antecedentes de la guerra del Chaco, comenzando de las épocas más remotas para desembocar luego en Pitiantuta, chispa que llevó a ambos países a la hoguera de la guerra.
** Analiza la posición jurídica sostenida por ambos países. Bolivia presenta sus pretensiones sobre la base de una cuestión de territorio, Paraguay sostiene que sólo se trata de una simple delimitación de fronteras. Al estudiar sus motivaciones encontramos que Bolivia al perder sus costas del Pacifico en su desgraciada guerra con Chile, se convierte en país mediterráneo y no encuentra nada más sencillo y fácil- que apuntar sus pretensiones de nueva salida al mar apoderándose del Chaco para tener el río Paraguay como arteria que ha de proporcionarle su nueva salida al mar, esta vez al Atlántico.
** Y apunta al Chaco por considerar que el Paraguay representa la línea de menor resistencia. Hace el estudio de factibilidad en su ánimo guerrista y encuentra que en lo económico y en lo demográfico Bolivia está a cien codos sobre Paraguay. Pero olvida en su orgullosa soberbia analizar los factores morales y psicológicos del pueblo al que quiere someter.
** Aquí la pluma maestra del Dr. Benítez brilla con destellos de estrella de primera magnitud. El paraguayo, dice el maestro, no es militar pero es guerrero. Va a la guerra para defender su libertad, su tierra y su familia, a lo que agregaríamos que va a defender su tradición y su historia. Es donde falló el estudio de factibilidad de las mentes obcecadas de los jerarcas de la guerra. Sí bien son factores importantes en la guerra lo económico, lo material y lo demográfico, si no se cuenta con lo moral y lo psicológico que representan la justicia de una causa, aquéllos, si no están solidamente respaldados por éstos, no tienen andamiento. El Dr. Benítez en su libro lo aclara en forma magistral, si se quiere científica.
La descripción que hace de las acciones de guerra y la semblanza de los hombres que intervienen en ellas las hace con criterio castrense. Se diría que el Dr. Benítez fue alumno distinguido de Foch, en la Escuela de Guerra de París.
** Nada escapa al estudio que hace de la contienda chaqueña. El ejército, la marina, la aviación, los servicios, todos en su compleja organización, son analiza dos minuciosamente. La ofensiva, la defensa activa, son descriptos con amena habilidad. Nanawa, Pirizal, Rancho 8, Gondra, Campo Jordán, Boquerón, Falcón, Arce, Herrera, Toledo, son jalones de gloria que la pluma del Dr. Benítez destaca con salpicones de sangre, con aureola de sacrificio, con matices de abnegación sin límites.
** Jefes conductores como Estigarribia, Fernández, Núñez, Delgado, Antola, Torreani Viera, Franco, Irrazábal, Avalos Sánchez, Bozzano, Fariña Sánchez, sargentos, cabos, soldados son retratados como sólo un David o un Gerard lo han hecho en los cuadros napoleónicos que adornan las paredes del palacio de Versalles.
** A nadie olvida. Están los románticos rusos blancos de los ejércitos de Wrangel. Juan Belaieff, Nicolás Tru, Boris Kasianoff, Nicolás Chircov, Jorge Britleroff, Lech, Korsacoff, Lenlireokoff que encontró "linda la mañanita para morir", Salaskin, todos con sus cualidades características son tratados con sobriedad y respeto.
** La lectura de BAJO EL SIGNO DE MARTE, me ha transportado a 42 años de distancia, a nuestro Chaco, haciéndome vivir de nuevo todas las alternativas de aquellas jornadas épicas! Marchas y contramarchas, ataque y defensa, montes hostiles y cañadas áridas, sol, barro y lluvia, sed y hambres, muertos, heridos y enfermos, abnegación y sacrificio, tenacidad y coraje, son recuerdos vividos en el caleidoscopio de Bajo el Signo de Marte, todo ello compensado solamente con la grandeza de una frase: "El honor del deber cumplido". No en balde descendemos de Alejo García; Juan de Ayolas y del guaraní bravío.
** Hay que reeditar el libro del Dr. Justo Pastor Benítez, porque BAJO EL SIGNO DE MARTE es faro que ilumina el intelecto, agua fresca y cristalina que mitiga la sed de saber, alimento que nutre el patriotismo, ruta que marca el porvenir. - Enero de 1976 - ALFREDO RAMOS Cnel. D.E.M. (S.R.)

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